En un escenario marcado por la lluvia persistente y las bajas temperaturas, los peregrinos guadalupanos perseveran en su marcha hacia la Basílica para rendir homenaje a la Morenita del Tepeyac. A pie, en motocicletas, bicicletas y entre corredores con antorcha, estos devotos no se detienen ante las inclemencias del clima, manteniendo firme su objetivo.
La autopista México-Pirámides se transforma en el sendero por el cual avanzan miles de personas provenientes de municipios del nororiente mexiquense y de estados como Hidalgo o Puebla.
En sus distintos medios de transporte, los peregrinos enfrentan las inclemencias del clima con la mirada puesta en la Basílica de Guadalupe. La lluvia y el frío no son obstáculos suficientes para detener esta travesía devota.