Por Andrés Méndez
De acuerdo con cifras oficiales, los Servicios de Salud de Zacatecas atienden cada año alrededor de 15 mil pacientes que sufren problemas derivados de la obesidad, pero también a personas que padecen diabetes, hipertensión, colesterol y triglicéridos elevados, es decir, individuos propensos a sufrir un infarto cardiaco o derrames cerebrales.
De acuerdo con cifras de esa institución, siete de cada 10 zacatecanos, mayores de 20 años, tienen un problema de obesidad, lo que indica se trata de un número de personas que no se sabe alimentar de manera adecuada pero, aunque lo supieran, elegirían de cualquier manera una enfermedad lenta que tarde o temprano los va a incapacitar incluso de manera total y, en episodios ulteriores, los conduciría a la muerte.
Ante ello, la Secretaría de Salud del gobierno federal estimó el costo total de obesidad para 2020 en México, derivado solamente de ese tipo de problemas, en alrededor de 240 mil millones de pesos, cantidad que seguirá en aumento hasta alcanzar 272 mil millones de pesos en un par de años, es decir, hacia 2023.
El titular de la subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud del Gobierno federal, Hugo López- Gatell, señaló recientemente que la mitad de las muertes en México, en 2020 fuera del Covid, estuvieron relacionadas con la mala alimentación.
Lo anterior, porque 785 mil personas murieron por enfermedades relacionadas con malos hábitos alimenticios como diabetes, enfermedades cardiovasculares, problemas cerebrovasculares y todo tipo de males derivados de los anteriores.
En Guadalupe hay un establecimiento en el que se venden papas fritas, hervidas con aceite a temperatura elevada; el alimento se complementa con mayonesas en gran cantidad, chiles encurtidos, queso rayado y salsas picantes.
Los clientes añaden a ello un refresco embotellado, que de manera preferente es de cola.
Al platicar con algunos de ellos, la satisfacción se asoma a sus rostros; una adolescente mantuvo el brillo en sus ojos durante la conversación para decir que “para ella no existe comida más sabrosa en el mundo que las papas fritas con mayonesa y chiles”.
Al establecimiento ingresan, cualquier día regular, alrededor de diez personas en un lapso de 10 minutos, es decir, una por minuto.
Rosa, propietaria de un pequeño establecimiento comercial, una tiendita en Guadalupe señaló que lo que más consumen las amas de casa son las sopas Maruchan, Sabritas, productos Marinela y pan Bimbo.
“Esencialmente, lo que más llevan son refrescos de diferentes marcas”; la comerciante indicó que ella vende en promedio alrededor de 200 envases de refresco diariamente, de distintas cantidades, pero que muchos clientes llevan de manera constante la coca de 3 litros”.
Además, Rosa se ve obligada a devolver bolsas enteras de bolillo porque “la gente ya no quiere comprarlo para acompañar una torta que podría contener frijoles, jamón, queso y aguacate”.
Lo que más consume la ciudadanía, niños, adultos e incluso mujeres embarazadas son los refrescos, destacó.
“Aquí la gente prefiere no comprar un kilo de huevo sino que ahora nada más lleva 10 pesos de blanquillo, cuando mucho”.
Advirtió que a ella se le vende mucho el cigarro, sobre todo el suelto, “ya que los ciudadanos llevan la mayor cantidad posible cuando entran a su negocio”.
Con la pandemia, explicó, la gente aprendió un poco a estar en casa, a convivir con sus familiares y a hacer de comer pero lo que privilegiaron, sobre todo, fue el consumo de sopas Maruchan, “llevan mínimo tres al día”.
Un hecho que llama la atención es que, de acuerdo con Rosa, la población de todas las edades ya no consume fruta ni verdura, “mejor me veo obligada a tirarla porque incluso gente de escasos recursos no la quiere ni regalada, no les entra al paladar”.
Una ocasión llegó una señora a la que Rosa le pidió que aceptara frijol que ella iba a arrojar a la basura pero el ama de casa no lo quiso: “Ay, no, me va usted a poner a limpiarlo y yo ya no estoy para eso”, recibió en respuesta.
La gente, destacó Rosa, desayuna en el tianguis carnitas y tacos pero el resto del día prefiere comprar Totis, Fritos o Doritos y muchas, muchas cervezas.
Ahí mismo, durante los ocho minutos de presencia en su tienda, llegaron dos o tres menores de edad que compraron igual número de frituras en bolsas de celofán que, como se sabe, son productos que tienen enorme cantidad de conservadores que provocan adicción.
A pregunta, Rosa dijo que, en ese sentido, no se puede hablar de pobreza; “la gente tiene recursos como para balancear su dieta con proteína animal, frutas, verduras, granos y cereales, pero no lo hace”.
Simplemente añadió al concluir la charla: “la gente ya no quiere cocinar sino que lo requiere todo fácil”.
Muchos malestares
La nutrióloga Daniela González de los Servicios de Salud de Zacatecas explicó que de unos años para acá ha aumentado el consumo de productos procesados y ultraprocesados, además de las bebidas azucaradas.
Todo lo anterior, detalló la especialista, se ve reflejado en altos porcentajes de sobrepeso, obesidad, hipertensión y diabetes, es decir, de todas esas enfermedades crónicas no transmisibles que afectan tanto a escolares y preescolares, como a adolescentes y adultos, es decir, a la población en general.
“En los SSZ se puede encontrar enorme cantidad de personas que padecen diabetes, hipertensión, dislipidemia, sobrepeso y obesidad como no las habíamos detectado con anterioridad”.
“Esas cifras refieren nada más a las personas atendidas por los SSZ, por lo que no hay datos de instituciones como el IMSS, ISSSTE y otras sino solamente las unidades médicas que están conformadas por los SSZ”.
Con el fin de alertar a la población para que trate de cuidar su alimentación, Daniela González señaló que una mala alimentación puede ocasionar además desnutrición, anemia, estreñimientos y problemas gastrointestinales, que son como padecimientos ligeros o iniciales para ese tipo de males físicos de salud.
“En Zacatecas y en México, se batalla mucho con el consumo excesivo de bebidas azucaradas y productos de bajo valor nutricional aunque alta densidad energética, a la que también se conoce como comida chatarra”.
En ese sentido lamentó que al momento no haya políticas de salud en las escuelas en todos los ámbitos institucionales con el fin de combatir tales consumos que generan enfermedades que se multiplicarán en años venideros.
“Incluso, antes del surgimiento de la pandemia por Covid-19, teníamos otras pandemias como sobrepeso y obesidad pero este virus nos vino a confirmar que teníamos un país enfermo por lo que el sistema de salud nacional ha colapsado porque sobrepeso, obesidad, diabetes e hipertensión generan un gasto muy grande para quienes los padecen pero también a nivel de salud pública”.
Atender una enfermedad crónica es bastante elevado desde el punto de vista económico y, por desgracia, se perdió la cultura alimentaria tradicional de nuestro país.
“Hemos dejado de consumir productos regionales locales; Zacatecas es uno de los principales productores de chile seco deshidratado, frijol y tomatillo pero lamentablemente no se consume como deberían; sí se consumen frutas y verduras pero no en la medida que se debe hacer o su ingesta es mínima”, refirió.
Adaptamos a nuestra dieta productos o alimentos no típicos de nuestra cultura y que son de otros países como hamburguesas, pizzas o hot dogs y hemos hecho de lado nopales, frijoles, lentejas y todo lo básico de nuestra cultura alimentaria.
“Ahora consumimos productos con un montón de sellos de advertencia, alusivos a que contienen exceso de grasas, azúcares, sodio, grasas trans y calorías pero eso, al final, no dice mucho a los ciudadanos”.
A lo anterior se añade el consumo de bebidas azucaradas que son nuestro coco, lo que nos ha estado dando batalla a nivel de salud pública, porque el mexicano consume alrededor de dos mil litros de refresco al año por persona a pesar de ser un producto caro pero que ya forma parte de la canasta básica, pese a estar relacionado con diabetes tipo II, obesidad, caries, insuficiencia renal crónica, osteoporosis y otros.
Todo lo que tenga azúcar como refrescos, bebidas energéticas, jugos endulzados y otros con azúcar añadido ocasionan los problemas mencionados, ante lo que se debe promover el consumo de agua simple a nivel población en general, realizar más actividad física, pues luego de un año de pandemia en casa viendo televisión y estar frente a la computadora nuestra salud alimenticia entró en riesgo.
Ricos… pero en grasas saturadas
Una médico entrevistada en relación con el problema indicó que los procesados son alimentos ricos en grasas saturadas que afectan mucho al organismo porque sobre todo nos llevan a tener obesidad y de la obesidad a enfermedades crónicas como hipertensión o diabetes.
“Se entiende en muchas personas el gusto de comerse unas Sabritas pero no de manera rutinaria, encima de que el refresco es muy malo porque nos afecta de muchas maneras para el caso de provocar infecciones en vías urinarias, gastritis y colitis, por lo que los médicos no lo recomendamos”.
Ahorita en las comidas se ve mucha gente que utiliza ese tipo de alimentos y desgraciadamente vemos pequeños que ya tienen gastritis desde los siete años de edad; me ha tocado ver a muchos pacientitos así.
“Desgraciadamente así los van educando desde pequeños pues en muchas ocasiones las personas dicen que no tienen para comprar la leche pero qué tal el refresco”.
“Ahorita en Zacatecas, desde la niñez empiezan los problemas por lo que si no los educamos desde pequeños y ellos ven que los papás consumen ese tipo de alimentos pues van a comenzar a consumirlos sin saber a qué están comenzando a exponer su salud”.
Muchos de ellos tienen saborizantes que provocan adicción y químicos muy destructivos, algunos de los cuales pueden dar origen a ciertos tipos de cáncer, advirtió
Aquí, mal acostumbradotes
El médico Fernando Ramírez dijo que Zacatecas tiene lamentablemente una muy mala costumbre alimenticia, la principal es el consumo de encurtidos, que es lo que perjudica más a quienes los consumen.
El galeno señaló que en los grupos de edades productivas, que son de 20 a 60 años, el consumo de esos alimentos llega a causar problemas de gastritis crónica que después se transforman en colitis, males que evitan una absorción adecuada de los nutrientes a nivel intestinal.
“Desde el punto de vista médico, si usted consume algún encurtido o algún alimento procesado, la absorción de los nutrientes no es la misma sino que se enfoca más en absorber los carbohidratos que vienen en cantidades enormes. mediante la ingesta de esas papas que, aunado al consumo de refrescos o cervezas, genera problemas como esteatosis, que es la enfermedad del hígado y no es otra cosa sino la acumulación de grasa en ese órgano que, después, en el caso de algunos pacientes que abusan del consumo de alcohol se convierte en cirrosis hepática”.
En Zacatecas, la mayor parte de problemas terminan en tumores a nivel de páncreas e hígado, que se refleja en este momento en la multiplicidad de casos en el tratamiento final de muchos pacientes en la entidad zacatecana.
“Ellos consumieron durante cierto tiempo muchos carbohidratos procesados como los mencionados, que elevaron sus niveles de colesterol y triglicéridos hasta llevarlos a la situación de crisis actual”.
Ramírez explicó que la mayor parte de los refritos son grasas saturadas y no se tiene la precaución de ver que en la mayoría de esos negocios cambien de manera constante el aceite, que “lo dudo mucho”.
Muchas veces el aceite se guarda para una semana y ahí preparan la mayor parte de frituras, que contienen muchos compuestos químicos nocivos.
La mayor parte de esas grasas saturadas nos pega en Zacatecas, donde de por sí nuestra altitud favorece la presión arterial alta, aunado a lo cual, incrementa el riesgo cardiovascular.
En ese sentido, hay que revisar los antecedentes familiares y personales de cada paciente, para decidir el riesgo cardiovascular pero, sobre todo, vigilar la alimentación que cada uno de ellos mantiene a lo largo de cierto periodo, es decir, hasta que llegan al hospital.
“Lo más grave de las enfermedades cardiovasculares son las complicaciones como infartos, embolias y eventos cerebro-vasculares que causan discapacidades permanentes y representan un peso para los familiares”.
Si a mi consultorio viene alguien que tiene cierto índice de masa corporal pero lo veo muy abultado del abdomen o con depósitos de grasa anormales, debo pensar que sus hábitos alimenticios no son los adecuados y que está abusando de grasas poliinsaturadas que el organismo no procesa pero sí acumula.
“Consumir ese tipo de comidas más de tres veces en una semana nos habla de un proceso calórico enorme y, por lo tanto, si lo vemos como los burócratas que somos en el estado, más los festejos y las costumbres alimenticias de viernes, sábado y domingos, casi todos ellos van a tener ese tipo de afectaciones a la larga o a la corta”.
Podríamos decir que lo más común son las enfermedades cardiovasculares y, en segundo lugar, las gastrointestinales: gastritis y colitis, pero los cánceres ya nos han comenzado a rebasar.
La OMS dice
La Organización Mundial de la Salud dio a conocer hace poco los efectos nocivos en la salud de la comida chatarra en documento publicado el 31 de octubre de 2017.
Fatiga y debilidad: problemas de memoria y aprendizaje, incremento de enfermedades cardiovasculares, depresión, problemas digestivos, enfermedades renales y posibilidades de contraer algunos tipos de cáncer.
La comida chatarra tampoco aporta beneficios en la ejecución de las funciones corporales por sus altos contenidos de azúcar, grasa y sal, a causa de sus componentes, que ocasionan un incremento innecesario del apetito y provocan un exceso de este tipo de comida; además son perjudiciales por el incremento de peso que provocan.
Fatiga y debilidad: la comida chatarra no tiene ni proteínas ni vitaminas por lo que no brinda a nuestro cuerpo la energía requerida para el desarrollo normal de sus actividades diarias; por el contrario, nos hace sentir débiles y cansados.
Problemas de memoria y aprendizaje: Por sus altos niveles de grasa y azúcar que se encuentran contenidos en ella, se interrumpe el funcionamiento regular del sistema nervioso y algunos procesos cognitivos.
Incrementa el padecimiento de enfermedades cardiovasculares: El aumento continuo de azúcar en la sangre lesiona los vasos sanguíneos inflamándolos pues las grasas que se encuentran en esta comida fomentan la adhesión de colesterol a las arterias con lo que se bloquea el flujo de sangre normal al corazón.
Depresión: Nuestros niveles hormonales pueden verse alterados, inclinándolos a desarrollar algún tipo de depresión.
Problemas digestivos: Las personas que consumen comida chatarra habitualmente desarrollan colon irritable o reflujo porque el aceite que tales alimentos contienen incrementa la producción de ácido que irrita al estómago.
Incremento en la posibilidad de tener enfermedades renales: Ese tipo de alimentos tiene gran cantidad de sodio que daña los riñones al sobrepasar la capacidad de filtración que tienen éstos para eliminar de manera correcta las toxinas que consumimos y ello provoca la posibilidad de generar ciertos tipos de cáncer.
No tienen fibra, que permite la limpieza de toxinas en el cuerpo, que al no eliminarlas, podríamos estar permitiendo el desarrollo anormal de células y generar cáncer.
Pueden causar diabetes: Cuando ese tipo de alimentos se consumen de manera regular, la glucosa ya no logra ser incorporada a las células y ésta pasa directamente a la sangre y ello aumenta las posibilidades de tener diabetes.
Pueden dañar el hígado: La gran cantidad de grasa que se consume en dicha comida puede lesionar nuestro hígado de manera similar a la provocada por el alcoholismo.
Envejecimiento prematuro: Impiden la oxigenación correcta de la piel por lo que las células de este tejido ya no pueden desarrollar sus procesos de limpieza y oxigenación de manera adecuada por ejemplo, la regeneración.